martes, 8 de febrero de 2011

¿Cuál es el mayor de tus miedos?

¿Cuál es el mayor de tus miedos?

Me pregunto un alma en pena.
Y yo le respondí con un silencio. . .
Y el me contesto, que nunca el silencio te invada una respuesta y que, 
Que todavía amanece gratis, que cada día hay un nuevo amanecer para que tu puedas cambiar lo malo y abundar en lo bueno que tienes.
Entonces pensé, ¿y le dije? el silencio y las despedidas.

Y poco a poco pasaba la noche en el que me encontré a ese alma en pena, y empecé a desnudarme de esa armadura hecha de falsa seguridad y gratuita presunción.

Aquella alma se me quedó mirándome fijamente ¿y me pregunto?
Te miro y no nuestras felicidad y seguridad ¿porque?
(Yo. . . Suspire y agache la cabeza). El me dijo, ven sígueme. . .
Yo le seguí y poco a poco fuimos adentrándonos en un bosque mágico en el cual había un rincón de los sentidos, me explico que las agua del ese estanque reflejada tu interior, el dijo. . . asómate.
Y como por encantamiento apareció mi imagen reflejada y mi propia voz comenzó a contar mi historia desde que me perdí en esta vida.

Cuando terminó me di cuenta de que por fin acepte mi fracaso, y el ¿me dijo? Con toda serenidad, ¿como llevaba el toda la noche? Ahora imagina e inventa.
Cerré los ojos y me puse a inventar. Un flotador hecho de recuerdos e hinchado con el aliento de todas mis sonrisas que he tenido en mi vida.

Si lo tienes pues.
Ahora flota y si alguna vez se pincha con algún espino, un, mal gesto o la nostalgia no dejes que se hunda, levanta la cabeza y mira a tu alrededor de la gente que te rodea que ellos nunca te dejarán que te hundas, acude a ellos sin ningún temor y ellos te ayudaran a volver a flotar.

Bueno como la noche bosteza y los primeros rayos de sol desayunaban los últimos trozos de oscuridad me voy pero antes. . . . . . . (Un susurro). . . . . . . . . recuerda. ¿Que?. . .
Se fue, y recordando todo lo que se había pasado esta noche, tenía en mente lo que me digo al oído.
¿Os lo digo? Era que, si la vida te pisa, una sonrisa y vuélvete a levantar. . . 

¡Que! ¿Quieres que te enseñe ese rincón de los sentidos?











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